La energía
kundalini desarrollada con el
Fosfenismo es clara precisa y reproducible para cualquier individuo. Los
chacras, etimologicamente ruedas, se activan y despiertan mediante el aparato de
Fosfenismo, Alfalum.
Kundalini es una energía evolutiva, y según el grado de desarrollo del individuo, condicionaría su estado de conciencia.
La serpiente
kundalini tiene su base en el muladhara, enrollada tres veces y media alrededor de él, y allí se encuentra, normalmente, dormida. De modo que, tras obtener la apertura de los
chakras, puede ser despertada con técnicas de
Fosfenismo.
La finalidad del
kundalini yoga es, por tanto, despertar a la serpiente y desenroscarla, dirigiéndola hasta el Sahasrara (el
chakra superior) para unir cuerpo y espíritu, es decir, convertir la energía sexual en energía cerebral.
El despertar de kundalini (como todas las experiencias) está ligada a unas conexiones neurológicas en ciertas áreas del cerebro.
La práctica de la «meditación giroscópica» facilita estas conexiones. Pero para obtener experiencias de una gran intensidad, la actividad sexual física debe permanecer moderada y la actividad sexual mental debe ser razonable y ser utilizada con entero conocimiento.
Con los ejercicos de
Fosfenismo concretamente la «meditación giroscópica» la tan secreta y deseada energía
kundalini esta al alcance todo el mundo en unos meses, eso si, de práctica sería de los ejecicios girascopia y de activación de los chackas.
KUNDALINI Y SEXUALIDAD
Por Daniel Stiennon
La subida de kundalini está ligada a diferentes factores de los cuales el Dr. Lefebure ha expuesto ampliamente los datos, principalmente en los dos libros que tratan este tema, pero hay un punto que yo desarrollaría un poco más, pues me parece importante, es la relación entre kundalini y la actividad sexual pues, clásicamente, kundalini está estrechamente ligada a esta función.
No hay duda de que están unidas y que para un gran número de personas en busca de la subida de kundalini, el estudio de la sexualidad debe tener un lugar en el espíritu tan importante como la elección de los ejercicios de meditación giroscópicos.
Sería útil, antes de continuar lo expuesto, que leáis «Del molino de oraciones a la dinamo espiritual, kundalini tomo I» (buena parte del libro en descarga gratuita en esta web).
Kundalini, según todos los textos tradicionales del yoga, sube después de un «esfuerzo mental». ¿Cual es este esfuerzo mental tan importante que permite alcanzar su despertar?
Si reflexionamos, percibiremos que el momento en el que tenemos una intensidad inhabitual del pensamiento es en el momento del deseo sexual. El deseo sexual es una inmensa reserva inextinguible de «fuerza mental» para quien sepa aprender a extraerlo.
Pero antes de extraerlo, conviene aprender a conocerlo y sobre todo hacerse maestro en ello. A menos de tener predisposiciones al despertar de esta energía, nos parece útil dar indicaciones que facilitarán, para algunos, esta búsqueda.
Estando kundalini ligada a la actividad sexual, en función de lo expuesto, clasificaremos muy someramente y sin entrar en detalles, a los estudiantes en cuatro categorías. Esto será suficiente para comprender el sentido de este estudio, teniendo en cuenta el buen juicio de cada uno, para juzgar con cual de ellos se identifica.
1_ Los que tienen relaciones sexuales regulares (según los sondeos, la media se situaría por encima de una relación cada dos semanas. Para los jóvenes que llevan menos de 3 años de vida en pareja: de uno a dos relaciones por semana). Formarán parte de este grupo los que tienen una actividad digamos estacional.
Abrimos paréntesis: existe una diferencia fundamental entre la actividad sexual del hombre y la de la mujer. Esta diferencia viene del hecho de que en el momento de la pubertad, el hombre necesita la práctica de la masturbación para desarrollarse, mientras que una mujer puede muy bien llegar a su desarrollo sin tener necesidad de tocarse.
Cerramos el paréntesis y concluimos. Para el hombre hay que distinguir dos prácticas: «besar y hacer el amor».
Besar o desahogarse es a menudo una necesidad vital para la mayoría de hombres. En ningún caso este acto les permite llegar a un orgasmo, ni siquiera a una tasa interesante de placer, pero esta práctica más bien se debe considerar como una válvula de seguridad que permite al hombre evacuar sus tensiones y su estrés.
«Hacer el amor» reúne un conjunto de aspectos psicológicos ligados al mundo emocional.«Hacer el amor» cuando se hace bien, puede literalmente vaciar, aun más si enseguida de los jugueteos, él (o ella) alcanza el orgasmo, caracterizado por algo que se parece a un micro-coma y que está enormemente próximo a algunas experiencias de extensión de consciencia donde se pierde toda noción.
El orgasmo tiene algo de divino dado al hombre para recordarle que existen en él fuerzas especiales que le atan a la «creación». El orgasmo puede ser considerado como un estado místico, un estado religioso, pues es el fruto de una comunión con lo sagrado.
En la búsqueda de kundalini, convendrá al hombre moderar estos dos aspectos de la sexualidad. El problema se presenta de forma diferente para la mujer que, no teniendo ya, al empezar a despertar, las mismas necesidades físicas que el hombre, puede muy bien pasar largos periodos de abstinencia y de no-contacto.