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KUNDALINI, MEDITACIÓN Y FOSFENISMO |
MEDITACIÓN |
Cuando, en los cursos de Fosfenismo, hacemos la pregunta «¿Qué es la meditación?», las respuestas que obtenemos están todas ligadas a conceptos filosóficos o espiritualistas muy estandarizados; lo que prueba que se concede más importancia a la opinión que se da sobre una cosa o un tema, que al conocimiento real de ese tema. Ahora bien, tener una opinión sobre un asunto, no es conocer el asunto. En el estudio de la filosofía, lo promero que se aprende es siempre a definir el asunto del que se habla. Ejemplo de ello es la meditación. La meditación, no es entrar en comunicación con las «potencias cósmicas», como afirman algunos. No es tampoco hacer el vacío dentro de sí, como otros pretenden. La palabra meditación viene del latín «meditatio», que quiere decir ejercicio. Dicho de otra manera, hacer un ejercicio de matemáticas o de crucigramas, es hacer una meditación. En el cuadro iniciático, el término meditación tiene un sentido más preciso aún, por el hecho de que se busca provocar ciertas reacciones fisiológicas que son el origen de los fenómenos psíquicos y espirituales más poderosos. En el dominio iniciático, la meditación consiste en practicar los ejercicios de pensamiento rítmico del Fosfenismo. Toda enseñanza iniciática o religiosa reposa en dos bases: la observación de una fuente luminosa directa o indirecta y la práctica del pensamiento rítmico. El pensamiento rítmico se encuentra en todas las tradiciones y en todas las religiones. Dos elementos claves del Fosfenismo. En la religión católica, el pensamiento rítmico está presente en la oración y el rosario. El rosario permite saber donde se está en el ciclo de repetición de las oraciones, y éstas se suceden regularmente. En la religión ortodoxa, la oración está asociada a un balanceo antero-posterior acompañado de la fijación de la mirada en la llama de los cirios (fosfeno). Los Israelitas igualmente oran, al mismo tiempo hacen pequeños balanceos verticales rápidos. Los Musulmanes, oran haciendo grandes genuflexiones. En el Japón, los sacerdotes de la religión Shinto se balancean cuando fijan la vista en un fuego, mientras repiten, de forma rítmica y medida, los nombres de los 108 Dioses del panteon Shinto. En China, la tradición taoísta comprende muchas prácticas de balanceos con vista fija en el sol, en el reflejo del sol sobre un espejo o incluso en mirar fijamente la luna y sus reflejos sobre una concha muy brillante. Los sacerdotes budistas se balancean siempre mientras repiten sus mantras. Los mantras son sonidos que permiten crear muy fácilmente un ritmo en el pensamiento. En el Tibet, también los lamas se balancean durante la repetición de los mantras, a menudo mientras miran el sol y, durante más tiempo, una llama o el cielo luminoso; practican también frecuentemente la observación fija de las estrellas. En América del Norte, ciertas tribus indias aún se reúnen una vez al año, durante una jornada entera, para practicar balanceos asociados con la observación del sol (practican «la danza de sol» para obtener la inspiración). Los cantos indios se recuerdan bien por su ritmo preciso. En Corea, existen aún concursos de balancines que eran antiguamente juegos místicos, cuya finalidad era provocar el mayor balanceo posible para volver a encontrar fácilmente las sensaciones pero, esta vez, puramente mentales, lo que facilita la exteriorización de la conciencia fuera del cuerpo. Como se ve, la práctica de los balanceos y de la observación de fuentes luminosas es universal. Solo la religión católica no parece conocerlas. Sin embargo, la tradición ortodoxa las ha conservado, lo que quiere decir que formaban parte integrante del cristianismo original. Además, en algunas iglesias, se puede aun ver, cerca de los cirios, una leyenda con la frase: «Orad mirando la llama de los cirios». Igualmente hay que destacar que los colores de los fosfenos se encuentran raramente en la naturaleza. Los únicos lugares donde se encuentran los tintes exactos de los fosfenos son las iglesias y en los antiguos vitrales de las catedrales, cuyos matices no han podido ser reproducidos hasta ahora. También podríamos dar muchos otros ejemplos más antiguos, como los frescos encontrados en las tumbas de la época de Amenophis IV, 14 siglos antes de nuestra era, donde se ven a danzarinas practicar balanceos, probablemente rituales, en presencia del faraón. Amenofis IV luchó contra los sacerdotes de Amon-Ra , a los cuales arrebató la autoridad e impuso el culto al sol. Él tomó el nombre de Akenatón para glorificar al sol Atón. Después de su muerte, los sacerdotes de Amon-ra machacaron el nombre de Akenatón en los templos, las tumbas y por todas partes donde estaba inscrito, con el fin de borrar todas huella de su paso por la tierra. Toda la Antigüedad griega y romana estuvo igualmente marcada por la práctica de las observaciones fijas de fuentes luminosas, y los principales dioses de los panteones griegos y romanos eran dioses de la luz, como APOLO, ZEUS o JUPITER. En Grecia, las tumbas todaví tienen un pequeño lugar, en el cual está colocada una lámpara que se enciende y se mira cuando se viene a orar por la persona desaparecida. En las diversas tradiciones, los balanceos, el pensamiento rítmico – no importa en qué forma sea o se manifieste - y las observaciones de fuentes luminosas directas o indirectas están muy a menudo asociadas, pues la acumulación de fosfenos y de ritmos físicos y mentales despiertan los fenómenos psíquicos y espirituales más poderosos. El fenómeno mas conocido es el que los yoguis describen con la forma de una energía que se eleva por el interior del cuerpo, sea en ondulación, sea en un movimiento espiral. Esta sensación está asociada a estados de superconsciencia, en los cuales la consciencia tiene una agudeza enormemente mayor que la acostumbrada. Es lo que los hindúes han llamado kundalini, término que designa una energía que tiene origen en la base de la columna vertebral. Los zoroastrianos hablan del «haoma», la «planta que da la inmortalidad», y describen la savia que sube por el interior de una planta. Algunos han tomado de tal manera esta descripción en serio, que han buscado largamente esta planta para obtener la inmortalidad. La planta representa, de hecho, el cuerpo sutil en el interior del cual una energia se eleva, provocando asi unos fenómenos de iluminación y dan un sentimiento de eternidad cuando alcanza la cabeza. Faltan palabras para describir tales sensaciones. Es por lo que sería más sencillo usar metáforas, como la de la savia que se eleva por el interior de una planta, para describir la sensación de una corriente que se eleva por el interior del cuerpo, o de tomar la forma de reptar la serpiente para describir la sensación de un movimiento sinusoidal elevándose por el interior de la columna vertebral. Los hindúes y los zoroastrianos han descrito el mismo fenómeno, utilizando para ello lo que, en su ambiente, correspondía mejor a estas sensaciones y representaba correctamente el fenómeno: la planta por la savia que sube y la serpiente por su ondulación. Este principio se encuentra por todas partes pues es universal, aunque se denomina de forma diferente, según las regiones y las tradiciones. Solo cambia la utilización de esta fuerza, de esta energía. Esta energia es UNA y mueve al individuo. Así meditación realmente no es lo que normalmente se entiende en nuestros días por meditación, meditación es hacer un ejercicio de Fosfenismo, meditación es realizar los ejercicios de pensamiento rítmico descritos por el Fosfenismo, en modo alguno meditación está vinculado con una experiencia transportadora y relajante, meditación requiere un esfuerzo mental tras el cual, si se realiza de una forma correcta y constante, aparecen las experiencias. La meditación de nuestros días pues, es un concepto ñoño y vacío que no se corresponde con la poderosa realidad que esconde «meditatio». |
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